Este es el cordero de Dios   Por el PADRE JAIME BURKE O.P.

Que está diciendo Juan cuando dice: Este es el cordero de Dios, él está pensado en el Cordero Pascual, que se ofrece en la fiesta de Pascua, en la que se conmemora la salida de la esclavitud del pueblo de Dios, El ha venido a liberarnos de toda esclavitud, Jesús como Cordero no abrió la boca, y eso que cargó con todos los pecados del mundo nos dice el profeta Isaías, pero Juan el Bautista nos dice: Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, no sólo los lleva sino que los quita.

Él viene para liberarnos del pecado y sus consecuencias, Él fue mandado por Dios para llenarnos del Espíritu Santo.

Nuestra sabiduría es insuficiente y si nos guiamos por ella podemos hacer mucho daño, no conocemos ni las circunstancias ni los resultados por eso necesitamos la sabiduría del Espíritu.

Jesús tenía la sabiduría de Dios, y El siempre escuchaba a su Padre, cuando le presentaron a una prostituta que la cogieron en infraganti adulterio, (San Juan 8, 1-11), Él vio la mala intención de ellos y no les hacía caso mientras escribía en el suelo, pero como ellos insistían tubo que decirles: el que de ustedes no tenga pecado que tire la primera piedra, él mientras escribía escuchaba a su Padre, siempre fue guiado por Él, y su palabra fue de vida, porque toda la gente que había recibió su palabra.

Jesús nunca se impone a nosotros, porque nos ama de verdad, podemos estar totalmente equivocados pensando que hacemos las cosas bien, tenemos el ejemplo cuando Jesús preguntó a sus apóstoles: ¿que piensa la gente de quién soy yo?, (Marcos8, 27-33) si seguimos leyendo el texto cuando Jesús anuncia su Pasión Pedro lo saca aparte y le recrimina, pensando que le hacía un bien.

Estando yo de prior el Señor me recriminó el mal comportamiento que yo tenía hacia otro sacerdote joven que yo veía que no actuaba como los demás, Él me dijo en mi interior que el que obraba equivocadamente era yo, entonces cambié mi actitud hacia él, y empecé a ver las cosas buenas que tenía que eran muchas. Solo el Espíritu Santo es el que nos guía cuando estamos abiertos, y tenemos hambre de Él.

En el Evangelio nos habla de una mujer que derramó un frasco de colonia sobre sus pies y con sus cabellos los enjugaba, y muchos lo criticaban este gesto, pero Jesús dijo que donde se predicara este Evangelio se iba a hablar de esta mujer. Una mujer me contaba que su hija de 19 años estaba todas las noches fuera y cuando regresaba de madrugada lo hacía borracha, se pasaba toda la noche de bailes y fiestas, y una noche iba con la intención de llamarle la atención y recriminarle su mal comportamiento, pero ella escuchaba al Señor, y Él le dijo en su corazón: ves a la cama de tu hija ponle la mano sobre la frente y no digas nada, mientras hacía esto oraba en lenguas por ella. Por la mañana cuando se levantó la hija le dijo: mamá gracias por lo de anoche, ella no volvió a salir mas de noche.

Esta historia la conté en una ciudad en un retiro como este, y un papá vino y me dijo este caso que usted ha contado es el mismo que me ha pasado a mí pero con dos diferencias, ella vino tarde a casa y yo no escuché al Espíritu Santo, y le dije: o vienes a la hora a casa o te vas de casa, ella se fue de casa y ahora está viviendo con un muchacho fuera de casa.

La gran necesidad de la Iglesia es de ser llenados del Espíritu Santo, es insuficiente obrar con nuestra sabiduría, necesitamos la sabiduría que viene de arriba, sentimos el viento pero no sabemos de donde viene ni a donde va, lo mismo pasa con el Espíritu Santo debemos dejarnos guiar por Él.

Jesús no vino ni viene a juzgarnos, sino que viene a amarnos. Dios Padre lo mandó a Él la segunda persona de la Santísima Trinidad para demostrarnos su amor, y Él no nos juzga ni nos condena, nos lo dice Jesús en el Evangelio, El deja las noventa y nueve ovejas y se va a buscar la perdida, hasta que la encuentra y la regresa al redil.

En el Evangelio de la samaritana, (San Juan 4, 1-45) Jesús va a buscarla y no le reprocha sus pecados, sino que la perdona y quiere darle esa agua viva que apaga la sed. El pecado no satisface a la persona, mas bien le trae intranquilidad, da remordimientos.

Yo conozco una mujer muy santa que antes fue prostituta, a esta le dio un derrame cerebral, le paralizó medio cuerpo y le quedó la boca torcida, el médico que le llevaba dijo que ya no podía hacer nada mas por ella, el que era religioso le aconsejó que fuera a una Iglesia y que se lo pidiera a Dios que era el único que podía solucionarle su caso. Ella se molestó mucho con él, porque era totalmente atea, no creía en nada, e hizo un propósito de quitarse la vida, ingeriría un frasco de pastillas y se tiraría a la playa para que la encontraran en el agua, lo haría el Domingo por la tarde. Paseaba por la mañana del Domingo y pasando por una Iglesia se acordó de las palabras del médico y entró, en la pared de la Iglesia había un cuadro grande de la figura de Jesús y mirándola le dijo que si existía de verdad que se lo demostrara, en eso que vio la figura de un hombre alto delante de ella con unos ojos azules penetrantes que le miraban fijamente, Él le puso sus manos sobre los hombros y le dijo: existo y te amo en ese momento ella quedó sana y saltó de alegría y salió a la calle gritando que Jesús le había sanado, y su conversión fue para toda la vida.

El pecado trae malestar no trae ningún bien.

Me contó una mujer que sus padres habían dejado la herencia para los cinco hermanos, primero murió la madre, pero antes de morir el padre murió el hermano mayor, entonces eran solo cuatro para repartir la herencia, a la hora de repartir la repartieron entre los cuatro hermanos sin contar con los hijos de su hermano fallecido, ella me contó que nunca fue capaz de mirar a los ojos de sus sobrinos, porque le remordía la conciencia del mal que hizo.

Me contó otra señora que ella tubo un perro que quería mucho, y se le murió y no sabía que hacer con él, y se acordó de una amiga que tenía un jardín y la llamó para ver si le dejaba enterrarlo en su jardín, su amiga le dijo que sí, y ella cogiendo el perro muerto lo metió en una funda de almohada y lo colocó en una maleta para llevarlo a enterrar, tubo que coger el tren para ir hacia su casa, y mientras iba en el tren asentada observó que uno no le quitaba los ojos a la maleta, ella se quedó dormida, cuando se despertó se dio cuenta que le había quitado la maleta, yo me imagino a este hombre en su habitación de su casa abriendo la maleta y encontrándose con el perro muerto.

Cuando yo estudiaba en España viajaba en un compartimento del tren con otro joven de mi misma edad, y él me contaba que era muy rico y todas las mujeres que le gustaban las conquistaba hasta irse a la cama con ellas, me decía que cada vez que terminaba de hacer el acto después le quedaba un vacío tremendo, y es que el pecado no llena nuestra vida.

Había un matrimonio que se querían mucho y eran felices, en tiempo, vino el tiempo de la guerra del Golfo Pérsico y lo mandaron a luchar, mientras su esposa se quedó sola en casa. Esta un día se emborrachó en una fiesta y se fue con un compañero a la cama, la suegra apenas llegó él de la guerra se lo contó, y le faltó tiempo para pedir el divorcio y separarse, ella le quería, a los dos meses volvía a casarse con otra y ya no fue más feliz, todo por la larga boca de esta mujer, que no midió las consecuencias.

Jesús viene a buscar al pecador no a los noventa y nueve justos, viene a sanarnos y darnos vida, vida en abundancia.

Dios quiere la salvación de todos, Dios ama a todo el universo, a toda persona y tanto nos ama que mandó a su Hijo Jesucristo, vino a los suyos y los suyos no le recibieron, pero a los que le recibieron les dio poder de ser hijos de Dios. (San Juan 11,12). La voluntad de Dios es que todos encuentren vida en su Hijo, no para buscar sino para salvar, dice Jesús: el Padre me ama porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo, nadie me la quita soy yo quién la da. Jesús no es una víctima pasiva, Dios no quería que crucificaran a su Hijo, ni que lo rechazaran, esa no era voluntad de Dios, su voluntad era que predicara la Buena Nueva, aunque ello le llevara a entregar su vida.

No tenemos que decir tonterías sobre la voluntad de Dios, el no nos puede mandar rechazos, él nos ama y tiene compasión de nosotros, el no nos manda el sufrimiento, Él está con nosotros en el sufrimiento.

Una vez un reportero le dijo a sor Teresa de Calcuta, ¿cómo puede usted creer en Dios, cuando mueren tantas personas y niños de hambre?, ella le dijo: eso viene de la avaricia del corazón humano.

Dios no permite las cosas malas cuando Él está precisamente con nosotros en el sufrimiento. Dios no ha querido la muerte ella a entrado por el pecado, Dios quiere la vida.

Dando unas enseñanzas de varios días, vino una señora y me dijo, me ha gustado todo lo que ha dicho, en estos tres días, pero yo no creo en Dios, yo tuve una hija muy enferma y yo le iba a llevar una muñeca muy linda, pero ella me pidió un crucifijo, y yo se lo llevé, ella me dijo: el Señor me quiere así sufriendo, yo pensé como Dios puede querer que una niña sufra y muera ahogándose, porque ella se asfixiaba, por eso no creo en Dios. Todo el mal lo trae el mundo en que vivimos no el Señor, ella después de hablarle de la misericordia de Dios, me pidió que si podía comulgar y yo le dije que el Señor le estaba esperando, es una mala cosa pensar que el mal lo permite Dios, Dios no permite las cosas malas, Él quiere un mundo nuevo, no de sufrimiento, El siempre nos ama y siempre tiene compasión, aún cuando el sufrimiento venga de nuestros pecados.

Había una señora que hablaba mucho de otras personas, era una criticona, pero ella no se daba cuenta, entraba a tomar café con otras personas y cuando ella llegaba y se asentaba, los demás se iban levantando, hasta dejarla sola, ella me lo contó y yo le dije: esto te viene por tu boca, y llevas sobre ti una nube de polvo, y esto está trayendo sufrimiento sobre ti. El Señor quiere liberarla de este sufrimiento, si nosotros criticamos a otras personas viene el vicio sobre nosotros, Él quiere liberarnos porque nos ama de verdad, solo el bien viene de la voluntad de Dios. Un día me vino una señora furiosa contra Dios y contra la Renovación Carismática. Ella tubo una niña con síndrome de Daum, otra persona de la Renovación le dijo: esto te lo ha mandado Dios porque eres tan buena y te la ha dado para que la cuides bien y des ejemplo a otras personas. Yo tuve que decirle que esa persona estaba equivocada que el Señor le quería tanto a ella como a sus hijos y esa niña con síndrome de Daum.

A veces hay cosas buenas que salen del mal y entonces decimos que Dios nos lo ha mandado y el no nos manda nada malo.

Jesús ante la puerta del templo de Jerusalén se lamentaba diciendo: Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas, cuantas veces he intentado reunir tus hijos como la gallina recoge a sus polluelos, (San Lucas 13, 34-35)

Esta lectura del Evangelio nos demuestra el amor que tenía sobre Jerusalén y ellos rechazaron el bien y Él lloró, El no quería el sufrimiento de Jerusalén, son ellos mismos los que quisieron el mal.

Dios es un Dios que está con nosotros y solo quiere vida para cada persona, El de ninguna manera quiere el pecado, pero lo toma y lo transforma para nuestro bien.

Vengan a mí los que tengan sed

Jesús gritó en el templo (San Juan) Si alguno tiene sed que venga a mí y beba del agua viva, del interior de Jesús fluyen torrentes de agua viva, sino tenemos sed no vamos a acercarnos al torrente de agua viva, el grita porque tiene en su corazón ese deseo de darnos el Espíritu Santo, pero por el amor de su corazón respeta nuestra libertad, nosotros queremos imponer nuestra fe a los demás.

Un día en una predicación de una asamblea vino una señora y me dijo: ha sido una predicación excelente todo ha sido para mi marido, a la noche siguiente yo veía a esta mujer que le daba codazos a su marido y le decía: escucha que esto es para ti. el amor verdadero no se impone y cuando hay imposición no es de Dios. en el profeta (Zacarías 12, 10) dice: Y derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén un Espíritu de Gracia y de oración y alzarán sus ojos a mí.

Jesús grita para que vayamos a beber del Agua Viva que viene de su costado cuando fue traspasado por la lanzada, saliendo Sangre y Agua, entregándonos su Espíritu.

Cuando estuve en Bolivia éramos un grupo muy grande de sacerdotes y monjas, nunca vimos la necesidad del Espíritu Santo, pero cuando llegaron las grandes necesidades necesitamos al Espíritu Santo.

Una vez vinieron tres grandes hombres a evangelizarnos y uno de ellos nos dijo: Yo de conozco a Jesucristo más que todos vosotros, y más que cada uno de vosotros, y esto nos dio un deseo de conocer al Espíritu Santo, alimentarse en la mesa del santo deseo (palabras de Santa Catalina), yo no sabía esto pero después estudié que era el deseo, tener sed de Jesús, cuán fácil es estancarse. Ahora entiendo las palabras de Juan Pablo II "La Iglesia debe estar abierta a la conversión".

Hubo un tiempo en que se decía que la Iglesia ya se murió, pero no murió, estábamos dormidos, pero vino la gracia de la Renovación Carismática que dio un impulso a la Iglesia. Los fariseos eran de la Renovación, para los judíos los fariseos eran un grupo que querían renovar el judaísmo, pero con el tiempo se estancaron , y empezaron a juzgar a los demás, creyéndose superiores, haciéndose inflexibles.

El Espíritu santo es viento y quiere movernos y llevarnos a Jesús, el estancamiento es una realidad y el Espíritu Santo nos quiere renovar y darnos una nueva vida.

En los matrimonios yo noto que hay mucho estancamiento, una pareja vinieron a contarme que querían casarse dentro de seis meses, de vez en cuando uno u otro se inclinaban para besarse mientras me hablaban, pero ¿qué pasará dentro de diez años?. Si alguna vez me hicieran Papa, yo canonizaría a todo matrimonio que creciera con el paso de los años, hay un gran estancamiento en el matrimonio. La gran necesidad de la Iglesia es la presencia del Espíritu Santo, por eso grita Jesús: Quién tenga sed que venga a mí y beba.

Decía Juan XXIII: Tenemos que abrir las ventanas del Vaticano, que no era un museo y que entrara el Espíritu Santo. Todos estamos obligados a ser la buena nueva y llevarla a los demás, no quedarnos estancados, el Espíritu Santo siempre va renovando la Iglesia, Él tiene la misión de formar la imagen de Dios en nosotros.

Un día le acusaban a Jesús de que expulsaba los demonios por el poder de Beelzebul príncipe de los demonios, y Jesús les: Todo reino dividido contra sí mismo será devastado, y caerá casa sobre casa. Si pues Satanás se halla dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino?. Puesto que decís que por virtud de Beelzebul expulso yo a los demonios. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿vuestros hijos por quien los expulsan?. Por esto ellos mismos serán vuestros jueces. Pero si expulso los demonios por el dedo de Dios sin duda que el reino de Dios ha llegado a vosotros. (Lucas 11, 17- 20). Jesús nos dice que ha vencido todos los poderes del mal. Con esa victoria de Cristo no hay necesidad de tener miedo ni de los poderes del mal.

Muchas personas tienen miedo y dicen que otra persona les ha echado algo malo contra ella, pero viene Jesús y nos dice que Él es mas fuerte que ninguno, que Él ha vencido y está con nosotros.

Un niño me contó que veía al diablo al fondo de la cama y siempre estaba llorando, yo le dije: Cuando lo veas dile a Jesús ven y protégeme, el ha vencido el mal y su victoria es la nuestra.

El diablo pelea en contra de nuestra fe y trata de quitarnos la fe en Jesús.

San Pablo habla con mucha fuerza a los Gálatas: Insensatos, ¿habéis recibido el Espíritu Santo por virtud de las obras de la ley o por virtud de las obras de la fe?, Habiendo comenzado en el Espíritu habéis acabado en la carne. Estamos salvados por la fe en Jesucristo.

Nosotros tenemos que ser niños y llevar nuestras debilidades a Dios. No estamos salvados por nuestras buenas obras sino por nuestra fe en Dios.

Estaba un día en el aeropuerto en Miami y había una pareja con una niña de tres años y después vino otra pareja con otro niño de un año, todos estaban contentos y reían, el niño tenía un peluche y la otra niña se lo arrebataba estirando de él, y decía es mío, El egoísmo humano, ¿quién nos puede salvar de él? Jesús.

Estando en una predicación una señora me dijo: su predicación me sentó fatal, y mi corazón se sintió herido hacia esa mujer, pero yo se lo puse a Jesús esta angustia, y Él me dio un fuerte amor hacia ella, fue una gracia grande del Señor. Somos salvados por Jesús que nos sana y él viene a liberarnos.

Escuchar a Dios.

Las personas que sabían escuchar a Dios y decir las palabras al pueblo eran profetas.

Las personas que escuchan a Dios son personas de esperanza, yo conozco a dos sacerdotes que se levantaban a las cuatro de la mañana para escuchar a Dios y ellos recibían palabras de esperanza. Yo he leído sus escritos y son de esperanza, porque Dios es un Dios grande que nos ama.

En el Antiguo Testamento los profetas levantaban al pueblo, el profeta Isaías nos habla de un pueblo prisionero durante 40 años (Isaías 50).

Yo era profesor de universidad y cuando veía a una persona que escuchaba a Dios me sentía contento, porque esta daba ganas a todos. Los oídos tienen que ser de discípulos dispuestos a aprender, (cada mañana me despierto y me da palabras de discípulo y me da palabras para los abatidos). En tiempo de Isaías todo el pueblo estaba en cautiverio y él dice: (canta ruinas de Jerusalén porque viene el que levantará estas ruinas) y este profeta da esperanza al pueblo abatido.

Al profeta Ezequiel dios le lleva a un valle de huesos secos y el ve que son muy secos y el Señor le pregunta, (hijo de hombre pueden revivir estos huesos?),y él responde: Tu sabes Señor, él sabe que no hay nada imposible para Dios, y Dios le dice: profetiza sobre estos huesos, y ellos empiezan a formarse huesos y carne y después manda un viento que es la vida de Espíritu y se forma un gran pueblo. Esto porque hay un hombre que escucha a Dios y es un hombre de esperanza.

Joel otro profeta él describe que hay una playa de langostas un ejército, este ejército pasa por una pradera y no deja nada todo lo destruye, esto es la consecuencia del pecado, pero no como castigo de Dios.

Joel llama al pueblo al arrepentimiento y el pueblo se da cuenta de su pecado, y el pueblo se arrepiente y Dios encendido en celo por su tierra perdonó a este pueblo, el anuncio a la conversión hizo arrepentirse a este pueblo. Nosotros hemos de ser personas que escuchan al Señor. Todos estamos obligados a escuchar porque El se quiere revelar a nosotros.

En el capítulo de San Juan dice: El Padre y Yo vendremos a ustedes y haremos morada en ustedes.

Un día mientras esperábamos para ver una película, un sacerdote y yo leíamos este capítulo, y me di cuenta que no estaba solo, que yo estaba hablando con Él, con Dios. En el Evangelio de San Lucas el Señor manda a los 72 discípulos a predicar y ellos van con temor a predicar, pero el Señor vuelve esos corazones de los demás y ellos vuelven contentos y dando gracias por las maravillas que hicieron en el nombre de Jesús.

Jesús dice yo me manifestaré a ustedes, quiere decir que yo me haré real en vuestras vidas, para que ustedes me puedan conocer como los apóstoles. Dios se quiere regalar a ustedes y cuando ustedes estén abiertos y sencillos es cuando se revela. Un sacerdote me decía: Padre yo no sé distinguir la voz del padre y la voz del Hijo, yo he leído los libros de teología y no he encontrado nada, yo le dije: yo te voy a presentar una mujer que te dirá como se hace, ella habló 17 horas con él, pero me dijo que en cinco minutos he aprendido mas que en cinco años de teología. La sencillez nos abre a la revelación de Dios. Tenemos que buscar tiempo en la presencia de Dios, para escucharle, mas que hablarle que también es bueno, una cosa necesaria es sentarse a los pies de Jesús y escucharle.

Una amigo mío dio un retiro a religiosa y les dijo: hermanas si ustedes dejan un 25% de su trabajo y lo dedican a la oración el 75% que tenéis todavía el Señor lo bendecirá diez veces, en este 25% que han dejado el Espíritu Santo cambiará sus vidas.

Tenemos mucho tiempo de ir hacia un lado u otro y no encontramos tiempo para Dios.

Ana y Simeón eran dos ancianos que estaban siempre en el Templo que oraban y escuchaban a Dios. De los cuatro evangelistas San Lucas y San Juan hablan mas de la oración de Jesús, pero Juan habla mas de la escucha de Jesús a su Padre, nosotros estamos llamados a escuchar a Dios.

No se puede conocer a San Francisco sino se conoce la cueva donde él hacía oración y siempre decía a un amigo rico en aquella cueva, hay un tesoro que tengo que buscar y en lo profundo de la oración encontró a Dios, hemos de escuchar, es el señor el que nos ama. Hay una comunidad de trapenses que enseñan por todo el mundo a escuchar a Dios.

Un día me vino una chica para que la casara, yo le dije que estaba de paso, pero ella insistía que la casara, decía que el padre que tenía que casarles se había roto una pierna y no podía hacerlo, yo sentí en mi corazón que el muchacho no estaba preparado en casarse, y les dije que ella sí pero que a él no le veía para casarse, ellos insistieron y los casé. Un año después vi a esta chica sola con un niño, él la había dejado.

En el capítulo cinco de San Juan, nos habla del enfermo de la piscina de Betsáida, este llevaba 38 años enfermo, el señor le preguntó que si quería ser curado, él respondió: no tengo nadie que me meta en la piscina etc.

Él contestó a los fariseos: mi Padre sigue trabajando y yo también, quiere decir que el amor de su Padre no se limita solo a seis días sino siempre es activo. La raíz de la sanación es la compasión de Dios. No estamos creados para ser enfermos este no era el plan de Dios. La sanación es parte esencial de la Buena Nueva, la sanación es parte del Evangelio, Jesús dijo: he venido a traer vida y vida en abundancia. Dios sana de muchas maneras, Dios sana por la misma naturaleza. Yo conocía a un joven que perdió su empleo, después de 15 días decidió quitarse la vida, porque perdió la esperanza. Un amigo le dijo enseñándole una semilla, si tu plantas esta semilla, yo te doy este terreno, y él me dijo: Trabajando de la tierra el Señor me ha sanado, dándome gozo y alegría. Yo conozco un hombre que quería el doble al perro que a su esposa, cuando él llegaba a su casa el perro le saltaba 25 veces, su esposa solo 10 veces. María Sangiovanni me contó que cuando ella estaba triste el perro se daba cuenta de su tristeza y le lamía.

Dios tiene compasión por las personas que tienen heridas y más de joven. Yo pensaba que las personas que tenían estas heridas y si ellas no lo sabían, estas no se sanaban, pero al entrar en la renovación, vi sanciones profundas, preciosa.

Me acuerdo que predicaba con María Sangiovanni, ella estaba orando delante del Señor antes del retiro ella sintió en su corazón: Tengo una oveja que está al caer por un precipicio. Por la tarde entrando al comedor el Señor le mostró la persona y le dijo: esta es la persona que está a punto de caer al precipicio.

María se asentó junto a ella y esta le preguntó porque se asentaba a su lado, María le contó lo que sintió en su corazón del Señor, esta mujer empezó a llorar y le dijo: ahora mismo mi marido está con otra en casa, María le hizo oración, y esta mujer quedó sana de esa intención, hacer una tontería de cometer una locura.

Hubo un matrimonio que se fueron de paseo y dejaron a una hija de siete años al cuidado de otro hermanito de un año y medio, la niña fue a la cocina y cuando volvió se encontró a su hermanito muerto, había caído de la cama de cabeza y el niño murió, los padres no le dijeron nada pero una tía suya la zarandeaba y le decía: Tú la has matado, ella no podía decir a nadie nada porque no la creían, y lo encerró todo en su corazón, ya de grande haciéndole oración una hermana llamada Ana el Señor le reveló esta situación, de esta herida que quedó grabada, El Señor sanó esta herida

Un día un joven que había estado en el espiritismo me contó que no podía salir porque le matarían los espíritus, yo le pregunté que si no le importaba de visitar a la hermana Ana para que le hiciera oración, él aceptó y la hermana Ana tubo una visión de un mueble, él le dijo que era de un tocadiscos que le gustaba mucho la música, el dijo que cuando el tenía 10 años su padre entró en su habitación y sin más le quitó el tocadiscos, ya no lo vio más, quizás porque tenía el volumen mas alto de lo normal, el caso es que el niño quedó herido profundamente, otra cosa que vio la hermana en visión eran dos pistolas y el le dijo que dos veces había intentado matarse y que tenía dos balas en la cabeza, después del retiro los ojos del chico se llenaron de vida, porque Dios nos quiere sanar y darnos vida y vida en abundancia.

Una mujer vino y me dijo que siempre que comulgaba tenía repugnancia, le preguntamos al Señor porqué tenía repugnancia y me vino a mi mente homicidio, me daba vergüenza decírselo, pero al final se lo pregunté, y dijo; cuando éramos pequeños llevábamos la basura al basurero y encontramos una chica desnuda descuartizada en la basura. En ese tiempo ella tenía siete años y haciendo la primera comunión el sacerdote le dijo: ahora recibirás el cuerpo de Jesús, y ella asimiló el cuerpo que vio con el cuerpo de Jesús. Ella era una mujer buena pero no podía evitar la repugnancia, le hicimos oración y ella sanó de esta repugnancia.

En el Evangelio de San Juan nos dice Jesús que Él es el Pan de Vida, todos tenemos hambre de nuestro Creador. Jesús ha venido a este mundo a satisfacer el hambre en el corazón humano. Los discípulos de Jesús le siguieron porque experimentaron el amor de Dios. Todos tenemos el deseo profundo de ser amados y Jesús viene a satisfacer ese deseo.

Cada uno de nosotros es amado personalmente por Dios, hay alguien que nos comprende que ve nuestro carácter, alguien que nos ama, San Pablo nos dice que antes de la creación del mundo ya nos amaba y nos veía como perfectos y El siempre nos ha visto como al principio de la creación del mundo.

El sabernos y sentirnos amados satisface nuestro corazón, satisface ese deseo de amor. Dios quiere manifestar ese amor a nosotros, debemos ser pan para los demás pan de vida, alimentar ese deseo en los corazones. Jesús viene a nosotros amándonos y enseñándonos a perdonar, para que crezcamos como personas. Que tragedia cuando crecemos en el cuerpo y no crecemos en el amor. Dios ama a todos y sirve a todos y Él nos enseña a amar y a crecer, Él es el Pan de vida. Se cuenta en la vida de San Vicente Paul que un día fue una señora rica a repartir pan a los pobres, mandado por este y cuando lo hacía los pobres le tiraban el pan delante de ella, se quejaba esta al santo, y él le dijo que cuando lo hiciera otra vez que lo hiciera con humildad no con altanería por el hecho de ser rica.

Hay personas que dicen que son ateos pero aunque lo digamos siempre tenemos hambre de conocer a Dios.

En el evangelio de San Juan 13, Dice Jesús: Un precepto nuevo os doy que os améis los unos a los otros como yo os he amado. San Juan usa mucho la palabra Ágape palabra griega que significa amor de caridad. Jesús nos ama a todos sin excepción con un amor real, efectivo que toca las personas, como el amor del Padre que manda su sol sobre buenos y malos.

Jesús no dice: yo le doy un mandamiento nuevo, que ustedes amen como yo les he amado, es una invitación a la vida, si amamos como Él nos ama, encontramos la vida, para encontrar la vida no hay otro mandamiento es el único precepto, el amar.

Comenzamos por la debilidad de que no sabemos amar, pero Jesús viene a liberarnos para que podemos amar, encontrar la vida, para amar somos incapaces y necesitamos al Salvador para que podamos amar, él viene a liberarnos a sanarnos y enseñarnos a sacarnos de nuestro egoísmo. En Mateo12 nos dice Jesús Yo os digo que toda palabra ociosa que hablaran los hombres habrán de dar cuenta en el día del juicio. Jesús nos dice en algún sentido que nuestras palabras tienen poder, para edificar para dar vida, pero podemos matar con nuestras palabras, en el capítulo quinto de San Mateo nos dice no matarás y el que matare sea reo de muerte, ¿qué nos está diciendo San Mateo? que nuestras palabras pueden matar, tienen poder.

En San Lucas dice Jesús: ser misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso, no juzguéis y no seréis juzgados. Nuestra delicadeza es tan delicada que damos lo que recibimos, si recibimos amor, damos amor, si recibimos palos, recibimos palos. Si nosotros tiramos piedras a otras personas dice santa Catalina esas piedras se vuelven hacia nosotros.

Esta mujer tan santa de la que siempre os hablo se llamaba Zeic, ella decía: si yo no hubiera escuchado lo que la gente me decía no hubiera tenido los mejores amigos que tengo. Hay tantas palabras que hacen un daño tremendo. Un día cuando era un muchacho, dije delante de otros chicos de otro que estaba loco, y estos asintieron con la cabeza, pero mi papá que me había escuchado, me dijo: nunca hables mal de otro cuando él no esté presente, mi papá había comprendido pronto la verdad de las cosas, dice Jesús: si tienes algo contra otra persona ves a hablar con esa persona, no lo digas a todo el mundo, Jesús nos dice que es lo mejor para sanar diferencias, él nos dice: no juzguen para no ser juzgados, es tan fácil que nosotros juzguemos. Leemos en san Pablo como él juzgaba a la Iglesia, a Jesús. Yo no tengo duda de que muchos de los primeros cristianos oraron por Saulo, y por eso le vino la conversión.

En Irlanda un joven llamado David odiaba a los católicos, él era protestante, cuando tenía 17 años fue condenado por poner explosivos en una casa de católicos,, salió de la cárcel y lo condenaron de nuevo a seis meses, volvió a salir y lo condenaron de nuevo a 44 años, la madre decía: David estará toda la vida en la cárcel, pero la tía dijo: nunca digas eso yo rezaré por él para que le salga ese odio que tiene, el vino y me dijo que él quería salir de ese odio que tenía hacia los católicos, me contó que una vez le dieron estando en la cárcel tabaco sin liar, y se fumó las páginas de los cuatro Evangelistas, Lucas, Mateo, Marcos y Juan, pero poco a poco el Señor le sacó todo ese odio de su corazón, y me contó que hablando con un amigo de la cárcel llamado Marcos, le preguntaba como había sido ese cambio y si era capaz de amar a los católicos y el dijo que si, y le contó su conversión. David oró por Marcos y ambos tuvieron un cambio maravilloso y llegaron a evangelizar conmigo.

Me contó un joven que su papá se volvió loco y que desde los ocho años hasta los quince todos los días le golpeaba, y pensé para mí como puedo juzgarlo sino conozco su vida.

Jesús quiere darnos ojos para que no vayamos juzgando a las personas. Una pareja vino a hablar conmigo, el muchacho era muy de Iglesia y ella su papá le era infiel a su mamá, y las palabras que tenía hacia su padre eran muy hirientes de pequeña ya aprendió de su padre a decir palabras hirientes y pensaba que cuando se casara también tendría palabras hirientes hacia su marido y pensando que le sería infiel, él era un muchacho muy bueno, pero Jesús conoce todos nuestros antecedentes, para las personas esta mujer era mala pero para Jesús era una chica buena, ella como niña llevaba a Jesús cada día sus celos y palabras hirientes y permitía que Jesús fuera cada día sanándola, nosotros no hemos de hacer nada y con el tiempo esta muchacha deja de decir palabras de muerte y comienza a decir palabras de vida, porque Jesús le va sanado poco a poco. Jesús nos dice: unos a Ámense otros como yo los he amado. El Padre a puesto en nosotros una belleza grande y su hijo ve esta belleza.

Jesús dijo; no se pone vino viejo en cueros nuevos, nos invita a limpiarnos por dentro, nosotros tenemos la manía de imponer las cosas, Jesús nos ama y no nos las impone.

Un día dando unas charlas Zeic, ella tenía el vicio de fumar y uno le dijo: yo veo que tienes el Espíritu Santo, pero ¿porqué fumas?, ella no sabía que contestar, pero el Señor le dijo en su corazón: Yo tengo que hacer en ti cosas más importantes que eso, nosotros imponemos las cosas, Jesús es más discreto.

Había un hombre que conoció la Renovación Carismática y estaba muy contento, había conocido al Señor y quería que su esposa también participara de esa alegría, pero ella no quería, me contó lo siguiente: le hice cinco veces oración por la noche mientras ella dormía, y las cinco veces se despertó, se enfureció conmigo y no entiendo porque se despertaba cada vez. Yo le pregunté que tipo de oración le hacía y él dijo: Señor cambia a esta mujer, y yo le contesté: por eso se ha despertado, el respeto hacia los demás no imponer las cosas por la fuerza.

Es difícil que un rico entre en el Reino de Dios, es difícil porque no pone su confianza en Dios, es como un alcohólico que va bebiendo hasta que se vuelve alcohólico, en este caso las posesiones toman posesión de nuestro corazón y no pensamos en los demás. Cuando tenemos riquezas nos sentimos superiores a los demás, teniendo más pensamos que somos mejores que los que nos rodean.

Cada persona tiene algo especial para ofrecer a los demás. Yan Daniel sintió la llamada del Señor y sintió la necesidad de hacer el bien, vendió todo y se fue a Francia, acogió a dos muchachos retardados, y él dijo: si estos dos jóvenes hacen lo que yo les digo todo saldrá bien porque él aprendió a ver la belleza en cada persona y dice que la persona mas retardada tiene un don que no lo tiene nadie en este mundo, cuando nosotros servimos humildemente en estos hermanos, sentimos este don que tenemos, todos tenemos dones y Dios quiere que los hagamos servir en la comunidad. Yan Daniel, formó una gran comunidad.

Yo conocía a una muchacha que bailaba encima de las mesas de los bares, nadie le había hablado de Dios, solo conocía esto, fue a un centro carismático pero seguía bailando, un día fue al médico por el estómago, le dijeron que tenía cáncer, la operaron y un amigo mío le llevaba la comunión todos los días, estaba hecha una vieja, los médicos le dijeron que no tenía mucho tiempo de vida, de un mes y medio a dos meses, este amigo le llevó al padre Cris, este sacerdote le dijo: ven cada día durante un mes y después ves a los médicos y verán como estarás sanada, los médicos no sabían que decir, ahora ella trabaja en la radio evangelizando para los jóvenes. Cada uno tenemos dones hermosos para los demás.

Un día estaba dando un retiro a 26 religiosas, estábamos estudiando el Evangelio de San Juan y Jesús dice: yo no hago nada ni digo nada sin escuchar a mi Padre, durante el retiro les pregunté a las hermanas que habían escuchado de Jesús, todas compartieron y fueron tocadas por Jesús, pero una de ellas me dijo: si no amo a Ditroi, Ditroi morirá, ella trabajaba en esta ciudad donde más violencia había, yo empecé a llorar porque yo odiaba a Ditroi, y el Señor me dijo: tu has pecado contra mi ciudad, y es verdad yo no sabía que era pecado y empecé a amar a Ditroi, y empecé a recibir invitaciones de predicar en Ditroi y ha sido el lugar donde más he predicado, el Señor me tocó el corazón